21 de mayo de 2015

Consagración Episcopal de Mons. Fidencio López Plaza, V Obispo de San Andrés Tuxtla

v El Sr. Nuncio Apostólico Mons. Chritophe Pierre y otros 23 obispos participaron en la Consagración Episcopal


Juan Carlos Absalón / Catemaco, Ver.—A las 11 de la mañana, en el Centro Pastoral San Juan Pablo II, dio inició la Santa Misa de Consagración, en la que participaron más de cien sacerdotes de las Diócesis de Querétaro y San Andrés Tuxtla, con la bienvenida que ofreció el presbítero Vicente Zamarripa, ecónomo diocesano, quien dijo al nuevo pastor:
“Bienvenido a la ya cincuentenaria Diócesis de San Andrés Tuxtla, que peregrina en las montañas de Los Tuxtlas y Santa Marta, así como en las fértiles llanuras de Sotavento, regada por las cálidas aguas del Golfo de México y por los poderosos ríos del Papaloapan, San Juan, Tesechoacán y Coatzacoalcos. ¡Sea bienvenido a nuestra diócesis, sean todos bienvenidos a esta solemne celebración!”.
El presbítero José Luis Escalante Arvizu, Secretario Canciller de la Diócesis de San Andrés Tuxtla leyó en latín y español el mandato apostólico del Papa Francisco, para la Consagración Episcopal de S.E.R. Mons. Fidencio López Plaza, lo que dio legitimidad a este acto.
Monseñor Faustino Armendáriz Jiménez, Obispo de Querétaro, fue el encargado de predicar durante esta celebración: “Por la gracia de Dios, envueltos aún por el clima de la Pascua, nos hemos reunido esta mañana para celebrar nuestra fe en Cristo resucitado…
“Según la tradición de la Iglesia, la ordenación episcopal es un momento muy privilegiado porque manifiesta la unidad de la Iglesia, no sólo por la presencia de nosotros los obispos, sino también por el testimonio de cada uno de ustedes sacerdotes, diáconos, consagrados, seminaristas, laicos de las diferentes parroquias, movimientos y asociaciones laicales, comunidades indígenas, hermanos todos”.
Y luego agregó con emoción:
“Venimos jubilosos para ser testigos de cómo Dios consagra la persona de Mons. Fidencio, para ser en esta comunidad diocesana “Vicario del gran Pastor de las ovejas (Hb 13, 20) (Apostolorum Successores, n. 1), anunciando la alegría del Evangelio a todas las gentes y guiando pastoralmente la Iglesia, hasta llegar a formar en ella una verdadera ‘comunidad misionera’ donde cada discípulo del Señor viva la experiencia del encuentro con Jesucristo vivo, madure su vocación cristiana, descubra la riqueza y la gracia de ser misionero y anuncie la Palabra con alegría”.
Después de la homilía, el monseñor Pierre, dialogó con monseñor Fidencio sobre las promesas que le comprometen como Obispo, luego pidió la abundancia de la gracia de Dios e invitó a los asistentes a rezar la letanía de los santos por el elegido de Dios.

Terminando, impuso sus manos sobre monseñor Fidencio e hizo la Oración consecratoria

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