3 de marzo de 2012


Reciben al Nuevo Sol en San Andrés Tuxtla
v Con danza prehispánica realizan el 1er. evento del 2do. Festival de Ritos, Magia y Tradición, correspondiente al 1er. Viernes de Marzo.
v Cientos de visitantes atestiguan el inicio del Nuevo Año Olmeca y la colocación del “Fueguito”, en las inmediaciones del Salto de Eyipantla.
El Salto de Eyipantla, Mpio. de San Andrés Tuxtla, Ver.—Un guerrero invoca a los 4 elementos con motivo de la llegada del Nuevo Sol, a través del fuerte y enigmático sonido del caracol.
El Salto de Eyipantla, Mpio. de San Andrés Tuxtla, Ver.—Preparan “el fueguito” que al final de la ceremonia será enterrado para dar energías al Nuevo Sol para que con su energía ilumine el Nuevo Ciclo Olmeca.
El Salto de Eyipantla, Mpio. de San Andrés Tuxtla, Ver.—El tributo al Nuevo Sol, sacerdotisas elevan al cielo el fuego nuevo para iniciar la celebración del inicio del Nuevo Ciclo Olmeca.
El Salto de Eyipantla, Mpio. de San Andrés Tuxtla, Ver.—Inicia el ritual.
El Salto de Eyipantla, Mpio. de San Andrés Tuxtla, Ver.—Asistentes y el turismo participan de la celebración vestidos de blanco para recibir el baño de energía y purificación de sus cuerpos.
El Salto de Eyipantla, Mpio. de San Andrés Tuxtla, Ver.—Público en general, turistas, visitantes y participantes aseguraron que después de haber participado en la ceremonia sintieron una armonía y paz en sus cuerpos tras haber renovado energías.

Comunicado de PRENSA/San Andrés Tuxtla, Ver.—En el marco de las celebraciones tradicionales por el 1er. Viernes de Marzo, en la comunidad El Salto de Eyipantla, municipio de San Andrés Tuxtla, se recibió al Nuevo Sol del Nuevo Año Olmeca, con una ceremonia de danza prehispánica en la que por un lapso de más de una hora, se esparció el humo de incienso y copal, tal como se hacía ancestralmente llegada la fecha que los antiguos consideraban un nuevo ciclo para la renovación de energía; así lo explicó Emmanuel Villegas, Coordinador de Pueblos Indios en la Zona de Los Tuxtlas, quien con el respaldo del H. Ayuntamiento de San Andrés Tuxtla a través de la Dirección Municipal de Turismo, fue el encargado de recrear este ritual autóctono.
Luis Manuel Carrión Gracia, Director Municipal de Desarrollo económico, Turismo y Medio Ambiente  (DETMA), comentó que gracias al respaldo del alcalde Rafael Fararoni Mortera, este es el segundo año que se celebra de manera oficial y con respaldo gubernamental, este ancestral evento denominado Festival de Ritos, Magia y Tradición.
“El año pasado la ceremonia se realizó en el Cerro del Venado, para llevar el Fuego Nuevo, este año, coincidiendo con la tradición de dar la bienvenida al Año Nuevo Olmeca, los danzantes indígenas escogieron El Salto de Eyipantla, por la majestuosidad de su cascada y porque es un nicho natural en el que según las costumbres prehispánicas, se puede tener contacto con los cuatro elementos, es decir; tierra, aire, agua y por supuesto el fuego nuevo, que ellos portan en sus incensarios” dijo el director de Turismo.
El entrevistado agregó que este año, el presidente municipal dio todas las facilidades a los pueblos indígenas, para recrear estas costumbres y de esta manera no solo fomentar la cultura, sino el turismo.
“Este evento es de suma importancia para el desarrollo económico, como puedes ver hay una enorme afluencia de turismo en esta fecha, la región se caracteriza por ese misticismo que tiene al ser denominada tierra de brujos, sin embargo en San Andrés Tuxtla, la tradición va más allá del paganismo, aquí en el municipio el festival se concentra en la semilla del origen de la herbolaria, medicina tradicional que hoy se está rescatando con ayuda del gobierno municipal y quiero comentar que ninguno de los actos que se realizarán van contra la fe cristiana, son meras tradiciones que nos permiten acercarnos a esa riqueza cultural que estaba casi olvidada”, concluyó Luis Manuel Carrión Gracia.
Por otro lado, Emanuel Villegas comentó que al término de la danza, se establece un ambiente de armonía con los elementos, tierra, agua, aire y en especial con el fuego que pertenece al Nuevo Sol de acuerdo a la tradición, por lo cual los danzantes culminan el ceremonial con la siembra de lo que ellos llaman “El Fueguito”, que son las cenizas y brazas ardientes de sus incensarios, mismas que se entierran para que el Nuevo Sol de su energía a la tierra e ilumine el nuevo ciclo olmeca.